20080203

Sincronicidad o la casualidad inexistente.

Hace varios años, yo impartía clases de informática en una academia de mi ciudad. A uno de los cursos acudía una chica que pasaba por una mala etapa de su vida, estaba sumida en una depresión por causas de su trabajo creo recordar. Me comentó sobre su problema en una de las clases pero aquel no era momento para ese tipo de conversaciones, lo que yo no sabía es que los mecanismos de la ley de sincronicidad ya se habían puesto en marcha. Una tarde que yo no trabajaba iba a  dar una vuelta por la ciudad. Cuando me disponía a salir de casa, tuve la sensación de que algo se me olvidaba y me paré un rato para tratar de recordar que era. Pasé de 5 a 10 minutos dándole vueltas sin llegar a ninguna parte, así que finalmente, salí de casa. Por el camino, me encontré a mi alumna saliendo de un local. Nos paramos a hablar y me dijo que cada vez estaba peor y que no sabía que hacer. La propuse tomar un café y hablar sobre ello. Estuvimos conversando cerca de dos hora y yo escuché y di los consejos que estaban a mi alcance. Dos días después en clase, ella había tomado una decisión para atajar el problema basada en los consejos de aquel café. Lo último que supe de ella es que le iba mucho mejor. Si llego a salir de casa justo cuando me lo propuse, no la hubiese encontrado, no hubiese tenido esa charla con ella. Pero me entretuve sin motivo aparente, pero si había motivo: "coincidir" con ella para poder prestarle la ayuda que estaba en mi mano.

Estoy seguro que si aquella vez no hubiésemos coincidido, la sincronicidad hubiese actuado en otra ocasión para conseguir el mismo efecto.

Nunca he creído en las casualidades o coincidencias, o al menos de un tiempo a esta parte. Es posible que hace años no me hubiese parado a pensar en ello pero, después de ciertas experiencias personales empecé a ver que tales coincidencias no existen, que nada sucede por que sí, todo acontecimiento en nuestras vidas tienen una razón para producirse; toda decisión que tomamos, por casual e inconsciente que nos parezca, está condicionada por la sincronicidad.

Car Jung define la sincronicidad como:

"La coincidencia de dos o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante..."  (wikipedia)

Todo en esta realidad, existencia o vida está conectado y nada sucede por que si. Todo tiene una razón, un fin aunque la inmensa mayoría de las veces no se nos revela o no alcanzamos a percibirlo. (Cita: "Lo que ha sucedido, tenía que suceder así y no podía suceder de ninguna otra manera". )

(Inciso: ¡Impresionante! Acaba de suceder otro caso de sincronicidad mientras escribo esto: esta tarde escuché un tema (Silence una versión de Dj tatana) en algún lado y pensé: "¿esto me suena, tengo que preguntar si alguien lo conoce?". Hace un momento, una de mis hermanas me pide que le pase una canción del pc a su móvil, la escucho y ¡era ese tema! Ya me había olvidado de ello, pero no importa, la sincronicidad ya estaba en marcha, y se completa justo cuando estoy escribiendo sobre ello!)

Casi todos los acontecimientos de nuestras vidas están encadenados. Nos movemos condicionados por la ley "causa y efecto", pero yo voy más allá y creo que también se da la ley "efecto y causa", es decir, el efecto ya es conocido y se ponen en marcha los mecanismos para llagar a causarlo.

Hay otras experiencias personales para apoyar mi argumentación.  De hecho, algunas resultaron tan triviales en su momento, que ya no las recuerdo. Digo triviales para mi, pero es posible que en la cadena de acontecimientos, no lo fuese para otra persona. Dos de las experiencias de sincronicidad más importantes que recuerdo son provocadas por la necesidad de alguien de ser escuchado, lo cual me resulta curioso ya que soy una persona dada a escuchar los problemas de otros y aportar lo que pueda para ayudar.

Ya conocéis el messenger y sabéis que nadie puede agregarte a su lista si no le dais permiso para ello, es decir que en vuestra lista de contactos sólo están los que queréis que estén. Un día, uno de mis contactos, inicio un conversación. Empezamos a hablar y pronto nos dimos cuanta ambos de que ninguno éramos el que el otro creía. Ella vivía en Francia y yo no la conocía. Entonces caí en la cuenta de que nunca antes había hablado con ese contacto. El caso es que al darnos cuenta yo me disculpe y pensé en cerrar la conversación, pero ella me pidió por favor que no me fuera, necesitaba hablar con alguien aunque fuese un extraño, por que estaba deprimida. Estuvimos casi una hora hablando y al final ella se despidió y me dio las gracias por haberla escuchado. Esa chica necesitaba hablar con alguien y, que "coincidencia" que tenía en su lista a alguien desconocido dispuesto a escuchar. Hoy es el día que no se quién es ni como llegó ese contacto a mi lista, pero eso no importa. Lo importante es que hubo una causa: la depresión de la chica y un efecto, una charla que, en esos casos, siempre nos viene bien.

La experiencia de sincronicidad más importante que me ha sucedido, me llevó a una parte de mi vida que no es oportuno relatar aquí. Las "coincidencias" se produjeron una detrás de otra, durante varios meses para llevarme junto a alguien que aportó mucho a mi vida.

Algo sobre lo que me pregunto a menudo es hasta que punto nuestro propio pensamiento no es el desencadenante de esa sincronicidad, al menos en algunas ocasiones. Poniendo como ejemplo el citado en el inciso anterior. ¿Es posible que mi deseo de conocer de quién era el tema musical, determinase la decisión de mi hermana de grabar ese tema en su móvil? En ese caso, la causa sería mi deseo de conocer el tema y el efecto la decisión de mi hermana.

Si esto es así, si la sincronicidad viene dada por nuestro deseo o necesidad de algo, la palabra coincidencia dejaría de poder ser aplicada en estos casos, pues se trataría de un efecto producido por nuestra interacción que el mundo o los acontecimientos que nos rodean. Nosotros mismos estaríamos creando nuestras propias líneas de sincronicidad. En el primer ejemplo, que yo demorase mi salida de casa sin motivo alguno, puede ser el resultado, el efecto, de que mi alumna desease o buscase ayuda de alguna forma, la causa.  Esto nos enlaza directamente con las teoría de que nuestra realidad local no es sino producto de nuestra propia interacción con ella; así pues, la sincronicidad sería la prueba de que alteramos consciente o inconscientemente la realidad que nos rodea.

A tenor de esto último, os recomiendo el libro "Sincronicidad. Pequeñas coincidencias que son de gran ayuda. El I Ching (wikipedia) desde la visión de Edgar Cayce" de Mark Thurston (acceso) para conocer un poco más como la sincronicidad afecta nuestras vidas, pues, que vosotros no creáis que es así, no cambia el hecho de que lo sea.

Para finalizar os propongo un ejercicio mental: analizad aquellas "coincidencias" que recordéis, esos momentos en los que pensasteis "que casualidad" y veréis como algunas no parecen tales.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Cómo nuestro encuentro del domingo?, ¿fue sincronicidad o simple coincidencia?
(quiero la respuesta mecanografiada a doble espacio para mañana. Mínimo 2 páginas XPPPP)

Deus Ex Machina dijo...

Curiosa pregunta. Las coincidencias casuales y no causales también se dan, eso es evidente. Para determinar si el encuentro del Domingo se trata de una caso de sincronicidad, debemos analizar las causas y los efectos de dicho encuentro.
Se me ocurre que la causa pueda ser el hecho de que la anterior vez, tú me hablases de la novela de tu padre y el domingo me encontrase con él para hablar de ella, el efecto.
Algo tan simple como eso, que no lleva a más, podría ser, ya habrás leído que muchos casos experimentados son triviales.
No obstante pudieran darse futuros acontecimientos relacionados directamente con el encuentro que desvelasen si fue sincronicidad o casualidad.

La ardilla roja dijo...

Yo si que tengo un caso de sincronicidad: una vez buscando una canción para un spot de verano había más de 200 canciones y...bum! coincidencia? No era la unica persona que había encontrado la canción perfecta. jaja, ahora sabrás quien soy.

Si te gustan las sincroncidades no te puedes perder un gran guión, te recomiendo que lo busques y lo leas, no lo veas, "los amantes del círculo Polar". Y si quieres algo mejor, el mío.

Ala, ponte bueno, que mira que hora es y estamos ociosos!

azu, la de la manga dijo...

no vas a comentar los resultados de la encuesta? Mira que para esto voté, cosa que no tengo muy claro que lo vaya a hacer en marzo...XPPPP

Deus Ex Machina dijo...

Gracias, Ardilla Roja. Cuando leas estas líneas espero ya estar al otro lado de la pared, cumpliendo con mis labores de "gestión y supervisión".

Tienes razón, no recordaba lo de la canción. Gracias por apuntarlo. Es más, aparte de que pudiera ser considerado un caso de sincronicidad,podría ser un caso de "orden implicado", apoyaría la idea de que el universo es como un holograma, donde todas las partes que lo componen poseen la totalidad de la información. En este caso, dos partes accederían a la misma información al mismo tiempo.

alexandra dijo...

alguien puede decirme que significa vivir en la calle de la fecha en que naci,ya no vivo porque pasaron cosas horribles,tambien vivio una chica con mi msmo nombre,dejo mi mail ya que tengo mucha curiosidad,xandrayo@mixmail.com

Deus Ex Machina dijo...

Hola, Alexandra.

Me temo que a esa pregunta solamente puedes responder tú. La completa información de esas sincronicidades está en todos los hechos relacionados. Mi consejo es que te pares a pensar como están relacionados entre si, que tipo de conexiones hay y puedas así sacar tus conclusiones.

Espero que obtengas una respuesta.

Un saludo